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escritos rápidos para días ordinarios

ella me pintó los labios y me dijo hueco culiao, yo le gustaba mucho.

(Fuente: youtube.com)

Taís de Araújo

Son las horas mirando televisión contigo, acostados en el piso de madera, son las horas gastadas caminando en el frío de una librería vieja y nunca compraremos nada de lo que nos gustó, pero compraremos papas fritas en bolsas de papel.

Mis zapatillas humedecen mis pies y mis pies caminan mucho cuando están nerviosos, cuando están felices, cuando no estamos y cuando caminas con todos los demás. Si colocaras fotos de estrellas de cine sobre mi cara sabrías quien soy yo, porque lo importante no es lo que sé, lo destacado no es mi paciencia, sabes que soy yo el que imprime fotos en blanco y negro en la esquina por 20 pesos.

¿Sabes quién chucha soy yo? Porque yo no lo sé. Me desconozco todos los días un poco porque el de ayer era distinto al de hoy y me da rabia avanzar porque no me doy tiempo para conocerme, así que no me pidas tiempo, no me pidas nada.

Solo quiero estar acostado viendo televisión y pensar en tu buena presencia y la mentira que hiciste de mi.

La astronomía

Siempre me ha gustado la astronomía pero no me sé todos los nombres de los planetas del sistema solar, como la gente que le gusta la gastronomía y solo sabe hacer huevos revueltos en un sartén. No vayan a preguntarme nada de fútbol, no porque no me guste, si no porque no me aprendo los datos estadísticos, como las fechas de cumpleaños, las fechas de aniversario y los santos, pero me acuerdo siempre de cosas bien puntuales como un chiste en una vereda, una discusión a las cuatro de la mañana o un gesto malintencionado en la calle. Como me acuerdo tan bien de esos detalles sin importancia me agrada sentir que me gusta la astronomía solo porque cuando miro hacia el cielo digo conchetumadre.

Yo según el Verde, un buen amigo.

Yo según el Verde, un buen amigo.

Era de salón

Los pies te duelen en la pista de baile y llevas más de tres semanas haciendo el mismo pasito, ese que viste en la televisión y que las revistas enseñan con diagramas de movimientos, siluetas punteadas y enumeración lógica.

Llevas bailando más de cinco años y no puedes parar, en las misas y en la calle pareces una mas, pero sabes que estás cansada, sabes que no puedes parar y que si paras nos matarás a todos, salve tu voluntad y sacrificio.

Chaquetas con pinzas y zapatillas de lona, esa era la única wea que querías y ahora estás bailando para todos.

Cordillera

Manuel tenía prueba de historia. Le prometí que terminando de hacer la once estudiaría con él (de nuevo le mentí), le cuesta la historia y a mi se me han olvidado varias cosas, por no decir todas. Nos acostamos tarde como de costumbre, él repasando un cuaderno que le presto una compañera y yo preparando el almuerzo de mañana. Sabía que iba ser un show levantarlo en la mañana pero lo entiendo, llega cansado del colegio y llega a la casa a estudiar, no es muy distinta su rutina a la mía, solo que yo pago las cuentas.

En la madrugada tembló. Me levanté porqué aunque sea un leve temblor el bloc se mueve el doble y me quedé despierta deseando más horas de sueño. 

El despertador empezó a sonar, lo apagué y pase por la pieza de Manuel. Le dije que se levantara, me acerqué a su cama y me miraba con los ojitos entrecerrados, me dijo que no quería ir, que no entendía nada para la prueba, que hacía frío y que quería tostadas a la cama, le dije primera y última vez (se que a veces lo malcrío pero es mi único hijo y su mirada no me deja que lo rete). Corrí las cortinas de su habitación y grité aterrada, Manuel saltó de la cama asustado y me abrazó, ¿Qué te pasa mamá? preguntó, yo solo lo abrazé fuerte, alejando su mirada de la ventana con mi mano. Lo que me hizo reaccionar así, Manuel no lo podía ver, no lo entendería, yo a duras penas trataba de entenderlo.

Cerré la cortina y lo mandé a ducharse, pensé tontamente que en el baño no podría ver al exterior por la ventana, era demasiado pequeña y él no tiene el porte para alcanzarla. Prendí la tele y estaba en todos los canales, todas las noticias eran referidas a ÉL, al gigante. Los helicópteros de la televisión lo sobrevolaban, era un ser que estaba tirado sobre la cordillera. Estamos lejos de la cordillera así que debía ser kilométrico, tenia el cabello largo, estaba desnudo y estaba boca abajo. Expertos en la televisión hablaban sobre su muerte, yacía sobre las rocas, no habían rastros de sangre, era solo un cuerpo inerte y descomunal, los debates de siempre aparecían, hablaron teólogos, biólogos y ufólogos, todos con conclusiones distintas. ¿ÉL podía morir? la televisión siempre esta llena de especulaciones.

Tomé una toalla y fui a buscar a Manuel, abrí la puerta del baño y no se encontraba en la ducha. Salí corriendo y lo encontré junto a la ventana del living, desnudo y empapado mirándolo a ÉL. Le dije que lo sentía, le dije que estábamos solos, le dije que nunca más nos cuidarían. Manuel me dijo que nunca se ha sentido solo porque me tiene a mi, que la muerte de ÉL la podríamos superar porque ya habíamos superado la muerte de su papá, que era mucho más importante que ÉL.

Me abrazó fuerte, no saben el alivio que sentí escuchando su voz de niño.

Cuatro horas

Dos cajetillas de cigarrillos vacías en el velador y tus sostenes colgando en la puerta del ropero, te diste vuelta hacia la muralla y yo tenía frío. Me levanté para correr las cortinas para que entrara la luz y me retaste porque querías seguir durmiendo.

Salí de la pieza y prendí la tetera, esperando que sonara el pito para poder sacarte de la casa y así poder echarte de menos.

Las rodillas polvorientas

Cuando te tropezaste yo simulé tropezarme a los segundos después que te tropezaste, te reiste y me diste un beso, de esos cálidos que venían seguido de un chiste cómplice, una cara de burla y a veces un gesto de preocupación por el mañana. Un gesto de que si íbamos a estar juntos, que si me seguiría tropezando por ti y después yo cierro la dinámica con un “nadie te vió, yo no mas te vi”. Las piernas tienden a enredarse cuando son muy delgadas pero siempre me gustaron así, flaquitas y no demasiado exuberantes, porque me gustan que sean torpes, para poder usar mi guión repetido de tropezarme cuando se tropiezan, solo para demostrar que si se cae, yo me caigo con ella (nunca por ella porque eso llama a los fanatismos y en el amor no puede haber fanatismos, a menos que juegue el colo-colo).

en los abrazos.

(Fuente: youtube.com)

Bafo

Está en el conocimiento, conocimiento que nos han robado años tras años, eso no importa porque nuestra sangre es caliente y nuestra piel es negra, como las banderas en guerra, nuestra guerra, no necesitamos bencina y trapos, no necesitamos encendedores y derivados, esperamos con cautela el próximo asalto y sabemos que será grande, será la proeza más recordada porque en la historia oficial seremos anécdota, seremos inmortales sin quererlo, seremos palabra y voz en cada niño, en cada calle y en cada excluido.

Ya no se acerca la tormenta porque estamos en el centro de ella, y ellos lo saben y nos balearán, parapetarán y traicionarán, hay que morir blandiendo sonrisas incendiarias sin ser mártires, solo un cuerpo más en trayectoria de colisión.

no necesitamos fósforos, nosotros somos fuego.